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Arquitectura3 min de lectura

Una sola fuente de verdad: cómo el sitio se arma solo desde el catálogo

Teníamos los servicios cargados en la base y escritos otra vez en el sitio. Cada cambio había que hacerlo dos veces, y siempre había un lugar que quedaba viejo.

Una sola fuente de verdad: cómo el sitio se arma solo desde el catálogo

Hasta hace un mes teníamos los servicios en dos lugares. En la base de datos, con sus precios, sus características y sus casos, que es lo que usan los agentes para vender. Y en el sitio web, escritos a mano en un archivo de textos.

Cada vez que cambiaba algo había que tocar los dos. Nunca falla: uno se actualiza y el otro queda viejo. El sitio decía cinco servicios cuando la base tenía siete, y el argumento de venta del sitio no era el mismo que el agente le contaba al cliente por chat.

El problema de fondo no era la duplicación

Era que nadie sabía cuál de los dos era el correcto. Cuando un dato aparece en dos lados y no coinciden, no tenés información: tenés una discusión.

La salida evidente era elegir un ganador. Y ahí hubo una decisión de diseño más interesante de lo que parece: ¿dónde vive la agrupación comercial?

Porque la base tenía categorías operativas: campañas, gestión de redes, asistentes de IA, automatizaciones. Son las que necesita el sistema para facturar y ejecutar. Pero un cliente no compra "gestión de redes", compra "marketing". La agrupación que ve el cliente y la que usa el sistema no son la misma cosa.

La capa que faltaba

Agregamos una capa por encima de las categorías: familias de servicio. Marketing agrupa campañas y redes. Agentes de IA agrupa asistentes y automatizaciones. Sitios web es una sola categoría. Software a medida es otra.

Lo clave es que esa agrupación quedó en la base, no en el sitio. Cada categoría dice a qué familia pertenece y si se publica o no. El hosting existe en el catálogo pero no se publica, porque va incluido y venderlo suelto competiría con nuestro propio modelo.

De paso arreglamos algo que arrastrábamos: el desarrollo a medida vivía dentro de la categoría de sitios web, así que "a medida" aparecía en dos lugares del menú y ninguno quedaba claro. Ahora tiene familia propia.

Cómo se arma el sitio

El sitio pide un catálogo a la API y con eso construye todo: el menú de servicios, la página de cada familia y la página de cada producto, con sus características y sus casos publicados. Son treinta y ocho páginas generadas, en dos idiomas, sin una sola lista escrita a mano en el frontend.

Cargar un producto nuevo en el panel lo publica en el sitio. Sin deploy, sin tocar código, sin que nadie se acuerde de actualizar el otro lado.

Un detalle que vale la pena: los precios no viajan. El endpoint del catálogo devuelve nombres, descripciones, características y casos, pero ningún importe. Es una decisión comercial, no técnica: los precios se conversan con un agente, no se listan en una tabla. Que el endpoint directamente no los devuelva hace que la decisión sea imposible de romper por accidente.

Lo que costó

Una migración de esquema, una migración de datos, un endpoint nuevo y actualizar el seed. Medio día de trabajo para reemplazar algo que ya funcionaba.

La forma de justificar ese tipo de trabajo, cuando alguien pregunta por qué tocar lo que anda, es contar cuántas veces por mes había que editar en dos lugares y cuántas veces uno quedó desactualizado. Cuando esa cuenta la hacés en serio, la media jornada se paga sola en el primer mes.

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